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miércoles, 18 de febrero de 2009

la fiera de mi niña

Elige con quién hablas. Y cuándo lo haces.
Elige lo que escribes y elige con qué escribes. Cuida que no se acabe la tinta en mitad de un examen y tira el típex de una vez: sé seguro de ti mismo.
Elige adónde vas y con quién quieres irte. No regales un viaje.
Elige qué comer y un cubierto apropiado. Convierte quince días en una noche de cereales.

Elige pasear por la Gran Vía, pasando desapercibido ante las huellas y los codos que se mueven y te golpean.
Elige bus o elige metro: elige bici si la tienes. O elige Puente Romano, que se echa de menos.

Elige una buena cama, que no suene. Desgarra las sábanas a bocados. E imagínate que hay alguien.

Elige ser feliz a tu manera

lunes, 15 de septiembre de 2008

reconstrucción de los hechos

Días sin escribir, días sin estudiar, días enteros sin hablar con nadie, días sin música y sin ordenador. Días y noches en blanco.
Odio la noche en blanco.

jueves, 23 de agosto de 2007

chocoglaseada ★

Lo que toca es estudiar.

Intentas concentrarte. Parecía que fueras a llegar a tu pueblo de alquiler y encontrarte sola. Dispuesta a tragar horas de clase, soportando un calor sofocante... Pero nada de eso ha salido así.

Hablo en primera persona.

Estaban todos en la escuela. Había compañía para todo, o casi todo. En casa no había nadie, y de un día para otro se plagó todo de sonrisas y lágrimas.
Unos indeseables optaron por pedirme prestado mi bolso precioso, pero no se dignaron a decírmelo, y ya se sabe cuánto me molesta que cojan mis cosas sin mi permiso...
También se llevaron mi cartera preciosa ★ y mi cámara de fotos y mi móvil y mi.... En fin; me enseñaron en el colegio a poner comas en estos casos y una conjunción "y" al escribir el último dato, pero es que no me podía creer que me hubieran hecho eso... que aún faltaran más cosas por describir.

Apareció cierta compañía en casa. Una muchacha morena, de pelo largo y ondulado, estaba sentada en la mesa de mi salón cuando llegué, al día siguiente, de mis clases. Era Ana.

Aquellos días resultaron más agradables.

Me fui a Mérida y allí me recibió una desatada sonrisa en el espejo. Alguien se había acordado especialmente de mí y decidió recuperar mi bolso precioso. Esos días fueron especiales.

Volví y aquí sigo, en mi pueblo de alquiler, al que denotan como "Madrid" y la vida no se aburre conmigo demasiado...

Debería estar estudiando. Lo importante viene luego.


Me gusta cómo cantan estas gemelas:





I know...